Hebraicaymacabi

Entrevista a Rashaun Freeman

Minskherald

Rashaun Freeman, extranjero Campeón con Hebraica Macabi cuenta todo sobre la vida detrás del jugador de básquetbol.

¿Cómo te lleva la vida en Uruguay?

Muy contento. Estoy jugando hace tanto tiempo que estoy acostumbrado a adaptarme a las diferentes circunstancias. La gente es muy simpática, todo muy bien. Todo depende de cómo uno se sienta en la cancha. Hasta en la mejor situación posible, si no estás jugando bien, las cosas no van a estar bien.

Hablame de tu infancia…

Nací en Nueva York, en una zona muy complicada. Tengo tres hermanas y cinco hermanos. Nos crió mi abuela. Eramos pobres. En el momento no me daba cuenta porque mi abuela se esforzaba muchísimo para que estuviéramos bien. Era un barrio peligroso con mucha violencia y drogas en las calles. Comencé jugando al básquetbol en la plaza.

Mi madre era muy joven cuando nací y volvió a la escuela cuando yo era niño. También trabajaba, entonces casi no estaba en casa.

¿En qué momento te propusiste ser jugado de basquetbol?

En la universidad me di cuenta que tenía posibilidades, ya fuera NBA o fuera de Estados Unidos. Miraba mucho a jugadores de características como las mías, que no son tan altos para jugar en la pintura pero se desenvuelven bien.

¿Siempre en la pintura, cerca del aro?

Cuando era joven tenía más manejo de pelota. En secundaria jugaba tanto en el perímetro como en la pintura, pero en la universidad me di cuenta que me iba a ir mejor jugando cerca del aro

¿Cómo fue el período en la universidad?

Tuve una gran experiencia en la universidad de Massachusetts, y me fue muy bien con el básquetbol. Cuando llegué al técnico le gustaba mi estilo – agresivo – y me dio muchos minutos desde muy joven. Eso me fue dando confianza para esquivar las presiones y tentaciones que hay en la vida dentro de la universidad.

Uno veía a otros compañeros que  los fines de semana se iban a pasar con sus familias pero no era mi caso. Vivía solo y las únicas reglas que existían eran las que me ponía yo.

Mis ganas por triunfar en el básquetbol y salir de la situación de la pobreza en la que viví mi infancia me ayudaron a mantenerme enfocado. En general, es la primera experiencia de estar totalmente solo. Lejos de la casa, de la familia. Yo decidía que comer, que tomar, a que hora acostarme. Y todas las noches había fiestas pero yo estaba tan convencido que nada me distraía. En Estados Unidos en un instante te puede cambiar la vida, y más en la universidad. Un error puede quizás no tener vuelta atrás. Estudiaba y practicaba, y si me sobraba tiempo iba al gimnasio. Cuando terminé en la universidad sabía que estaba totalmente preparado para dar el salto. Me gradué en estudios de Mentoring (psicología alternativa)

¿Te gustaría ejercer lo estudiado al retirarte?

Me encantaría trabajar con niños. El ser profesional te permite acercarte a los niños porque te miran diferente. Ayudarlos para la vida. Sobre todo los niños no vinculados al básquetbol, porque los niños que hacen deporte son los que suelen estar más desorientados, los que tienen los mayores problemas y los que precisan ayuda.

¿Cómo empieza tu carrera profesional? ¿Dónde has jugado?

Me presenté en el draft 2007 pero no fui elegido. El primer equipo fue Nantes (Francia) que estaba en la segunda división. Salimos campeones y fui el MVP de la temporada. Me empezaron a conocer en el resto de Europa y estaba rindiendo muy bien. A partir de ahí me propuse no retroceder respecto al sueldo pero sobre todo en cuanto a lo deportivo. Me podía haber quedado en algunos equipos que estaba muy comodo pero prefería arriesgar para ir a una liga mejor y seguir creciendo, porque cada vez que uno cambia de país empieza de cero. Otravez hay que demostrar y de alguna forma es arriesgar la carrera. Si ya me conocen y algún partido no juego bien, sabrán que fue una mala noche o alguna lesión pero conocen lo que puedo dar. Después estuve en Alemannia, Bélgica, Puerto Rico, Israel, Bosnia, Bielorrusia y Argentina.

¿No fue un retroceso pasar de Argentina a Uruguay en cuanto a las Ligas?

Es que yo pensaba quedarme en Boca Jrs., pero m,e llamaron cuando me fui a pasar las fiestas para que no volvera porque no tenían como pagarme. Ahí surgió lo de Uruguay y fue todo muy rápido. Cinco años atrás no hubiera venido, pero se dio todo esta vez. El equipo ya estaba armado, era para jugar únicamente Playoff y sabía que me contrataban para salir campeones. Acepté el desafío y conseguir mi primer título en primera división.

Antes si no terminaba con 20 puntos y 10 rebotes sentía que había jugado mal, en ese momento no hubiera podido ayudar a Macabi a salir campeón.

 

Nota: Alejandro Sonsol – Mundo Basket – Año 1 Nº 1

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